Publicaciones de Rutas 2020/21

RAQUETADA DE SIETE PICOS

 

El sábado 25 de enero, después de cambiar el día por falta de nieve, nos vamos en el autocar hasta La Granja de San Ildefonso parando en el “Real Sitio” a desayunar. Continuamos, pasando las “siete revueltas” hasta el puerto de Navacerrada donde nos dejan en el camino junto a la subida a las pistas de esquí.

En la Venta Arias nos esperan los guías Laura y Gonzalo. Cogemos las raquetas y comenzamos la ruta desde el aparcamiento inferior. Nos dan una pequeña introducción sobre el uso de las raquetas y una descripción de la zona. Ya con las raquetas puestas en ligera ascensión, acompañados por pinos silvestres o Valsaín, llegamos hasta los 1975 metros, el Alto del Telégrafo, llamado así porque hubo en ese lugar un telégrafo óptico de comunicación. Podemos ver allí, cubierta de hielo, una escultura: “la Virgen de Las Nieves” lugar de referencia para las diferentes rutas que hay por la zona.

Después de hacer unas fotos, seguimos subiendo un poco más hasta llegar al Somontano, la última cumbre (la más oriental) de la “Cuerda de Siete Picos”, el más alto de todos. Resguardados en su falda picamos algo mientras Gonzalo nos explica las vistas de la Sierra desde allí, aunque debido a la niebla nos las tenemos que imaginar. La temperatura es buena y la nieve está recién caída, haciendo muy agradable el paseo.

Continuamos bordeando el resto de los picos por el cordal de bloques graníticos propios de la sierra madrileña cubiertos enteramente de nieve.

La bajada en dirección a la Fuenfría y Collado Ventoso, para encarar el famoso y transitado Camino Schmid, también llamado “de los puntos amarillos”, hasta llegar en un continuo sube y baja hasta el cruce con la pista azul de Navacerrada donde nos reunimos con los que van más rezagados. Cruzamos la pista todos juntos hasta llegar de nuevo hasta nuestro lugar de inicio donde nos esperaba el autocar.

De vuelta, parada de nuevo en La Granja a comer y tomar café, volviendo a Arroyo a buena hora después de haber pasado un agradable día.    
Andres Martín

RAQUETADA PUEBLA DE LILLO

El pasado domingo 2 de febrero tocaba ruta de raquetas de nieve con el club, como suele hacerse por estas fechas invernales. Salimos a las 7 de la mañana de la Plaza de España de La Flecha rumbo a la Estación de Esquí de San Isidro, en la comarca de Puebla de Lillo, en el norte de León. Allí nos esperaban los guías de montaña que nos iban a acompañar durante el día.

Cuando llegamos a San Isidro sobre las 10 y media, el autobús nos dejó en el parking de arriba, en el Circo de Cebolledo, y pudimos comprobar que las altas temperaturas de la semana habían derretido mucha nieve en los valles, solo quedaba en la parte alta de la estación y en las cumbres. El día estaba nublado y amenazaba la niebla, pero ninguna adversidad meteorológica podía con nuestra ilusión de adentrarnos en el monte con las raquetas.
La propuesta de los guías fue hacer el PR-LE 26 del Lago Ausente, sendero bien señalizado desde el mismo parking, con 6 km de ida y vuelta y pendientes suaves en la mayor parte del recorrido. Los primeros minutos caminamos sin nieve por una pista ancha, y después nos pusimos las raquetas, pero tuvimos que ir fuera del sendero oficial para ir buscando la nieve que quedaba del deshielo entre los brezos de montaña. Llegó un punto en que la senda oficial giraba a la derecha por una zona de peligrosa pendiente con nieve dura y hielo, y nos quitamos las raquetas para “atajar” por otro camino sin peligro de subida al lago.
Cuando llegamos arriba una densa niebla cubría todo el entorno del lago, así que lamentablemente no pudimos verlo. Los Picos Requejines y Ausente que dominan el circo eran imposibles de percibir. Pero disfrutamos de la increíble sensación de estar inmersos en una nube y rodeados del manto blanco de la nieve. ¡En la montaña siempre hay que saber ver la belleza aunque el tiempo lo dificulte!
Después de comer un tentempié y de hacer la foto de grupo comenzamos el regreso al autobús por el mismo camino. Cuando quedaba 1km para llegar, el grupo se dividió en 2. Unos fueron por el sendero oficial del PR y otros alargaron un poco más la ruta caminando por la parte baja del monte que se caracteriza por tener plantas carnívoras y el sustrato del suelo llamado “turba” que las alimenta.

El guía nos explicó que casi todo el entorno de las estación de San Isidro es de roca cuarcita, como el Pico Torres, y en algunas partes es caliza, como pudimos ver en las peñas que rodean a dicho pico. También aprendimos que cerca del Lago Ausente hay una mina de talco que comenzó a explotarse a principios del siglo XX y hasta su cierre en 2011 fue el medio de vida de buena parte de los habitantes de la comarca de Puebla de Lillo. A día de hoy la economía de la zona depende principalmente de la estación de esquí y de las actividades de senderismo, montaña y turismo activo.
Sobre las 3 y media de la tarde llegamos al autobús, guardamos las raquetas y descansamos un rato para comer y tomar café en el bar de la estación. La ruta había terminado, ¡pero quedaba comentar entre amigos lo bien que había ido la aventura! En el viaje de regreso a casa hicimos una parada en Boñar, y finalmente llegamos a La Flecha sobre las 8 de la noche, felices después de haber pasado un día estupendo entre amigos con La Senda de Arroyo.
Carmen y Carlos

El CAMINO DE LAS RAÍCES
(15 DE FEBRERO DE 2020)
El pasado 15 de febrero iniciamos una ruta que nos llevó hasta La Alberca. Salimos de noche cerrada desde la Plaza España de la Flecha, dos autocares llenos de senderistas con mucha ilusión de disfrutar juntos del día.
En el viaje vimos una niebla espesa pero cuando se retiró, dejó paso a un sol radiante y una temperatura estupenda para la estación de invierno.
Cuando llegamos a La Alberca, recorrimos una calzada romana y su hermoso casco viejo hasta llegar la Plaza. Allí, giramos a la izquierda saliendo del pueblo y dirigiéndonos a las afueras. Una vista espectacular de la Peña de Francia a nuestras espaldas nos acompañó brevemente hasta adentrarnos en un bosque y comenzar el Camino de las Raíces.

Caminando entre pinos y arbustos llegamos a un claro en donde había una ermita y un arco romano. Era el momento ideal para hacer una parada e inmortalizar el momento con fotos.

Continuamos el camino descubriendo sorpresas como una puerta tallada de madera, unas esculturas que reflejaban la imagen, unas hojas gigantes de metal sobre unas rocas…


Llegamos hasta un tranquilo lago junto a los restos de un monasterio semiderruido, otra imagen imborrable captada para el recuerdo por nuestras cámaras de móvil.
Acabada la ruta, tiempo para comer en La Alberca y recorrer sus calles y comprar desde miel o almendras garrapiñadas hasta embutido de la comarca.
Por la tarde visita al pueblo de Mogarraz recorriendo sus angostas calles y contemplando los retratos de sus difuntos habitantes por los que este pueblo se ha hecho famoso.
Una nueva ruta del Club La Senda plagada de bonitas imágenes que permanecerán en nuestras retinas, compartiendo momentos con viejos y nuevos amigos. Con ganas de continuar conociendo bellos parajes en la mejor de las compañías posibles, la de los integrantes del Club La Senda de Arroyo.
Fernando Hidalgo

RUTA DE LOS HAIDÍOS

Después de u periodo de oscuridad, donde el tiempo y la vida parecían haberse detenido, La Senda vuelve a ponerse en marcha con una nueva ruta.
Tras más de año y medio de parón forzoso por la pandemia, parece que la
“auténtica normalidad” vuelve a nuestras vidas y podemos emepezar a ver la luz
al final del túnel.
Por problemas con los correos electrónicos y el puente del 12 de octubre,
el autocar no se llenó, pero fuimos más de 35 valientes los que hicimos esta
primera ruta post pandemia.
Nuestro destino era “La Senda de los Haidíos” en las Merindades, en el
norte de la provincia de Burgos. El tiempo soleado decidió acompañarnos
durante todo el día, si bien, después de comer, unas nubes provenientes de
Cantabria trajeron algo de frío.
Comenzamos la ruta en Ahedo de las Pueblas, un pequeño pueblecito
con una pequeña iglesia. Cruzamos el puente sobre el río Nela y llegamos a un
prado. Todas las tonalidades de verdes aparecieron ante nuestros ojos. Las
vacas pastaban felices y despreocupadas.
Tras una breve ascensión, llegamos al bosque de hayas “haidíos”. El
sendero estaba bastante oculto y la humedad se hacía notar en el ambiente y en
el barro acumulado en algunas partes del recorrido.
Tras un pequeño descanso en el hayedo para comer algo, seguimos
nuestra ruta. Esta vez tocó bajar hasta el río y cruzarlo. Para ello, con la ayuda
de “palés” fuimos pasando de uno en uno. Comimos junto al río para después
coger el camino de regreso por pista.
Podemos decir, sin lugar a dudas, que nos quedan muchas rutas más por
hacer. Un primer paso hacia la ansiada normalidad. ¡Misión cumplida!

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